"En el intento de alcanzar este paraíso utópico, todo se colectivizó. Se concentró a los aldeanos en comunas gigantescas que anticipaban el advenimiento del comunismo. Los campesinos se vieron privados de su trabajo, sus hogares, sus tierras, sus pertenencias y sus medios de vida. La comida se distribuía con el cucharón en las cantinas colectivas de acuerdo con los méritos de cada uno, y se transformó en un arma que obligaba a los individuos a seguir todos y cada uno de los dictados del Partido. Las campañas de irrigación obligaron a la mitad de los aldeanos a trabajar semana tras semana en gigantescos proyectos de conservación de aguas, a menudo lejos de su hogar, sin comida ni reposo adecuados. El experimento culminó en la mayor catástrofe que hubiera conocido el país. Se perdieron decenas de millones de vidas".
(La gran hambruna en la China de Mao. Historia de la catástrofe más devastadora de China (1958-1962),Dikötter, 2017, pág. 6).